martes, 8 de junio de 2010

El aprendizaje por el enfoque de competencias

¿El aprendizaje es algo tan trivial (común) que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?

De acuerdo a la lectura “El aprendizaje y el desarrollo de competencias” de Xavier Vargas Beal, en el mundo académico existe de manera general la idea de que el aprendizaje significa fundamentalmente que el estudiante incorpora a su acervo personal unos nuevos contenidos, y que el propósito está puesto en la adquisición de unos conocimientos. Ante esta postura comparto la idea con el autor antes mencionado, ya que considero que aprender implica más que adquirir conocimientos atrapándolos y almacenándolos en la memoria, para aplicarlos cuando necesitemos de ellos, como en el caso del estudiante, que hace uso de esa información para resolver un examen. Pero al cabo de unas horas o días, dicho conocimiento memorístico es confuso y llega a olvidarse, ya que no le es significativo para aplicarlos en su realidad inmediata, es decir, en su vida social e individual. Ante ello creo que nosotros los docentes, debemos de ir dejando de aplicar estos tipos de instrumentos de evaluación como parte fundamental de nuestros criterios de evaluación de los contenidos programáticos, ya que en realidad los resultados obtenidos, no reflejan el verdadero conocimiento que transformo al ser en sí mismo, como postula Carl R. Rogers.

Para no caer en éstas cosas triviales del aprendizaje, los docentes debemos de proponer en nuestra práctica docente, actividades planteadas a la solución de problemas reales o hipotéticos contextualizados al entorno inmediato, y por ende, a la realidad propia de nuestros alumnos, es decir, un aprendizaje situado, pero a la vez significativo. De acuerdo a Piaget, la asimilación de nuevos significados a los viejos y la acomodación de los viejos a los nuevos, implica la actualización del sí-mismo del sujeto cognoscente en tanto que es en esta organización de esquemas para interpretar y comprender la realidad que el sujeto tiene su fundamento vital como ser bio-psico-social. Por otra parte, para lograr el aspecto afectivo-emocional, propuesto por Flavell, es importante que como docentes, sepamos ubicar en los procesos de enseñanza aprendizaje la problemática acorde a los contenidos y a los intereses de los alumnos por aprender, y que esté de acuerdo a sus posibilidades de lograr con éxito dicha construcción del conocimiento.

Por último, quiero hacer hincapié en que comparto la idea con Habermas de que el interés en la construcción del conocimiento debe ser para lograr con este la emancipación, esto es, que con dichos conocimientos no tan solo se interprete, sino se transforme la realidad inmediata del individuo. Esto es, que con el conocimiento el ser humano se libere, sea reflexivo, critico, autónomo, y no al servicio de intereses neoliberales, que desafortunadamente utilizan a la educación como un medio mas, para sus propios intereses de poder, y mercado. Ante ello, es tarea fundamental de todos los que estamos inmersos en el quehacer educativo, proponer el desarrollo de competencias no solo exclusivamente en el interés operativo empresarial, sino en un sentido de dimensión colaborativa y humana, como proponen los humanistas. Debemos de reorientar nuestro papel educativo hacia el desarrollo de alumnos competentes, capaces de interactuar con su medio, resolver problemáticas de su vida inmediata, con conocimientos, habilidades, destrezas, pero sobre todo con aptitudes y valores que lo definan como un ser humano integral.

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